En la apasionante búsqueda de nuevos materiales y recursos didácticos para el uso en la educación musical, es interesante encontrarse con recopilaciones, antologías, cancioneros y partituras donde y a través del uso de melodías populares y/o del folclor local, sustenten los procesos de aprendizaje y el perfeccionamiento instrumental. Estos, si se conciben y aplican de una manera adecuada y competencial, pueden llegar a ser sumamente efectivos, ya que ¡qué mejor que aprender o perfeccionar la técnica e interpretación a partir del lenguaje y la estética musical actual! Inspira, genera pertinencia y fomenta la motivación intrínseca en los estudiantes y por qué no, en el profesorado. Tales casos los podemos vislumbrar y analizar en grandes compositores, que tomando como materiales estructurales, melodías del folclor y/o de la canción popular, podemos disfrutar, al día de hoy, de obras hermosas y trascendentales como la cuarta sinfonía de Tchaikovsky, la octava sinfonía de Dvorak, la primera sinfonía de Mahler, y así, muchas otras más.
En este sentido, el libro de recopilación de canciones populares de todo el mundo Pequeños trombones del mundo, de Diego Rivara, ofrece esta magnífica posibilidad de contar con diecinueve melodías que aportan al desarrollo técnico, interpretativo a partir de la práctica grupal y el trabajo en equipo, valores fundamentales en el crecimiento del músico y la sana convivencia educativa.
No tan solo se trata de un material musical teórico-práctico, que podría catalogarse como de gran valor para la práctica docente, sino que este involucra una serie de componentes, detalles y por sobre todo, de un gran carisma y pasión en la planificación, construcción y publicación del mismo. Frente a todo esto, es indispensable comenzar mencionando la transparente y pedagógica presentación del libro, que y en palabras del autor destaca:
La elección del material musical está inspirada en la riqueza y el valor de la muticulturalidad: esta música proveniente de diversos lugares del mundo y nos permite apreciar la inagotable variedad de melodías y ritmos. El orden de los 18 arreglos intenta mantener la motivación de los/as estudiantes alternando melodías lentas y rápidas de diverso carácter, usando variadas rítmicas y utilizando distintas tonalidades (menores y mayores), para proponer y guiar diversos desafíos de aprendizaje. La recopilación concluye con una pequeña obra original. (p.1)
Tras esta declaración, el autor ofrece un componente destacable y, por qué no, de un valor pedagógico incalculable: la presentación y descripción textual de cada pieza comprendida, exponiendo el origen, el contexto y un breve análisis formal y estilístico. En este aspecto se encuentran Huachito Torito, Ay si, ay no, Aserrín aserrán, La cucaracha; melodías que coexisten en la memoria auditiva y que han sido partícipes de nuestro crecimiento humano y educativo. Así también se ofrecen melodías provenientes de Alemania, Bahamas, Estados Unidos, Finlandia, Japón, Polonia, República Checa, Rusia, Serbia, Sudáfrica, Zimbabue.
Finalizando, el autor comparte un resumen del contenido, enfatizando en el origen de los repertorios, el grado de dificultad, la tonalidad, la métrica y el tempo; factores que servirán de sobremanera a la planificación de cada sesión didáctica desarrollada por el docente. También y como recurso infográfico, el ejemplar cuenta con una tabla de las posiciones empleadas por el intérprete en trombón, lo que nutriría a la preparación técnica y la toma de conciencia de los objetivos concretos a trabajar.
Todo lo hasta aquí mencionado, albergado en el libro del profesor, ofrece un recurso de gran valor para la planificación y la preparación de las sesiones, así como también para el disfrute de las músicas del mundo y el canto popular, que y como bien se ha mencionado al inicio de esta entrada, ofrecen una sintonización más «real» y una pertinencia con la cultura local en la cual se está inserto.
Por otro lado y en los libros individuales de cada intérprete, el autor va entregando consejos, aportaciones y mensajes motivacionales de cara a entusiasmar al estudiantado y así, fomentar la motivación intrínseca, como también la inteligencia inter e intrapersonal.
Sin duda que llegar a este material ha sido un regalo y una grata sorpresa para la educación musical y los procesos formativos en los intérpretes de trombón, así como también de instrumentos de registro homónimo, quienes podrán ahora disfrutar de un basto repertorio amigable, divertido y lleno de sorpresas estéticas, culturales, armónicas, rítmicas y melódicas. ¡Un gran tesoro para la educación musical chilena!





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